Hay tantas sorpresas con esta película que uno no sabe por dónde empezar. Si por los giros que tiene Holland en la trama, o por qué Nicole Kidman -OK, es cierto, viene perdiendo la brújula en muchos de los guiones que elige- aceptó protagonizar este pequeño bodrio.
Si arrancamos por lo primero, los cambios en la trama parecen más desvíos o volantazos que giros de ingenio. Tal vez, uno haga mal en empezar a ver una película que le dijeron a qué género pertenece –thriller, en este caso-, porque puede servir de guía antes de elegirla y decidirse a sentar a verla en casa, pero cuando pasa casi una hora y Holland es cualquier cosa -sí, también es cualquier cosa- menos un thriller, uno se desconcierta.
Nicole Kidman, desconcierta por desconcertada
Tanto como está Nancy Vandergroot (Kidman), que cree que la vida tan feliz que lleva con su marido, Fred (Matthew Macfadyen, Tom en Succession), y su hijo Harry (Jude Hill, de Belfast) es… real. Pronto empieza a desconfiar de la cantidad de viajes a congresos o a lo que fuera que tiene Fred, que es oftalmólogo, y que lo alejan de ella, de su hijo y de Holland, la localidad de Michigan, en el Medio Oeste en la que viven y que remeda a una pequeña Holanda, pero en los Estados Unidos.
Nancy es profesora en un colegio, el mismo en el que trabaja Dave Delgado (Abel García Bernal), con quien empieza siendo confidente de sus temores de que Fred la engaña, a engañarlo a Fred con Dave.
Hay que decirlo todo: Fred se lleva mejor con su hijo Harry que Nancy. Tienen actividades juntos, como hacer andar ese trencito eléctrico por la maqueta del pueblito en la casa, o salir a comer sin Nancy.
Pesadilla en lo profundo de la noche
Hasta que un buen día -o mal día, se verá- Nancy empieza a tener un sueño, pero no como el que puede tener una persona al lado de uno viendo la película, sino que se parece a una pesadilla.
Una pesadilla suburbana, en la que ella está sola en el medio de la calle principal de Holland y le pasan cosas, en fin, extrañas.
Y Nancy se muestra dispuesta a todo, por más que duda al enterarse de una compra hecha por su marido, que ella creía que era para una amante, y termina en la nada, porque era un regalo para ella.
Y allí nomás empezaría el thriller: Nancy convence a Dave a entrar al consultorio de Fred para buscar “evidencias”.
Y todo se enrarece
En algún momento Holland empieza a enrarecerse, y cuando uno cree que tiene todo más o menos masticado, tragado y deglutido, resulta que no.
El problema no es que sea una resolución ingeniosa, con perspicacia y lucidez, sino que es decididamente confusa. Se muestran tantas cosas, que después no son lo que uno ve, que por más que uno vaya para atrás y las vuelva a ver, les encuentra una explicación más o menos lógica.
Y no, no vamos aquí a adelantar nada por si se sientan a verla.
Kidman está dando el OK a películas en la que termina acostándose con hombres más jóvenes (como en Babygirl o aquí, pero no es la primera vez que lo hace) que terminan demostrando ser, ellos, algo más que un objeto sexual como era Kidman en sus primeras películas.
Y si está desconocida ya no es por el lifting, el bótox o lo que le haya hecho a su ex rostro bellísimo. Macfadyen repite un tanto su modo de actuación de cuando lidiaba con la familia Roy. Y Holland se ve perjudicada por una narrativa que serpentea y un papel coprotagónico que es mostrado tan simpático como desagradable.
Algo así como resulta la película, pero cuando uno se aburre, ya sabemos que el adjetivo simpático no es tan adherente como el otro. Ustedes me entienden.
“Holland”
Regular
Thriller. Estados Unidos, 2025. 110’, SAM 16. De: Mimi Cave. Con: Nicole Kidman, Matthew Macfadyen, Gael García Bernal, Jude Hill. Disponible en: Prime Video.