15, enero, 2026
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Un experto operador bursátil afirmó que el dólar por primera vez contradice la estacionalidad de enero

El arranque del verano suele traer, históricamente, un movimiento clásico del mercado argentino: más demanda de dólares por vacaciones y atesoramiento, menos pesos en la plaza y, en consecuencia, mayor presión sobre el tipo de cambio. Sin embargo, para Gustavo Quintana, operador de cambios de PR, este enero muestra una dinámica distinta: el mercado “no está repitiendo” el patrón típico y, por ahora, la calma se sostiene por una oferta constante y una demanda más acotada.

Contradice un poco lo que estacionalmente se daba en la Argentina en la primera quincena de enero todos los años”, explicó a este medio, al recordar que era frecuente ver “una especie de fuga de depósitos hacia el dólar” por turismo y ahorro en moneda dura. Su diagnóstico es que, al menos en este comienzo de año, ese movimiento no aparece con la misma fuerza. “Cosa que no se está dando en este momento”, afirmó.

Quintana atribuye esa tranquilidad a un punto central: el mercado está recibiendo dólares de varias fuentes, lo que amortigua cualquier impulso comprador. “Hay un buen nivel de ingreso de los exportadores agropecuarios”, dijo, y sumó un indicador que el sector sigue para anticipar liquidación: “medido en términos de ingreso de camiones al puerto Rosario”. Según su lectura, el movimiento en el cordón portuario anticipa “un ingreso constante de agroexportadores”.

Menos estacionalidad en enero: oferta del agro, minería y obligaciones negociables

El operador remarcó que el agro no está solo en la oferta. “A eso hay que sumar algunos ingresos de minería y combustible, que se siguen dando”, señaló. Y agregó un elemento financiero que, en los últimos años, ganó peso como fuente de dólares: “estarían ingresando dólares de algunas colocaciones de obligaciones negociables” hechas a fines del año anterior y que ahora se canalizan en el mercado.

En paralelo, sostuvo que la demanda luce más tranquila por una razón simple: enero es, por definición, un mes de menor actividad. “La primera quincena de enero es una etapa plena de vacaciones”, describió, y eso se refleja en “una demanda más acotada de divisas” frente a una oferta que “sigue siendo constante”. En esa combinación, los precios tienden a aflojar o, al menos, a moverse con menos tensión.

Quintana también aportó un dato para describir el rol del Banco Central en este escenario. Dijo que, pese a compras oficiales importantes, el tipo de cambio no reaccionó al alza: “hasta ayer 515 millones de dólares en los pocos días que lleva transcurrido el mes de enero, sin embargo el precio no reacciona”. Y explicó el motivo con una frase que sintetiza su mirada sobre la intervención: “el Central en este caso acompaña la tendencia, no está tratando de alterar la tendencia del mercado, simplemente aprovecha la baja y compra”.

Compras del BCRA y pago del 9 de enero: por qué no se disparó el MEP

Consultado por si el cobro de intereses y amortizaciones del 9 de enero podía empujar a los ahorristas hacia los dólares financieros, Quintana relativizó el impacto. Su argumento fue que cobrar dólares no implica necesariamente venderlos para pasarse a pesos o para operar en el mercado. “Pueden seguir teniendo dólares, lo cual no impacta en el mercado de cambio”, explicó, y lo bajó a un ejemplo cotidiano: si esos dólares “están depositados” en una cuenta, eso no altera por sí mismo la oferta o la demanda de divisas.

También señaló que quien tiene dólares hoy cuenta con alternativas para invertir sin necesidad de venderlos. Su idea fue que se puede comprar “activos en dólares”, bonos o acciones denominadas en moneda dura, lo que reduce la necesidad de pasar por el circuito de compra-venta de divisas. Por eso, insistió en que el movimiento actual responde más a factores estacionales vinculados al agro. En ese punto, mencionó la cosecha fina: sostuvo que “el trigo ha sido importante” y que, aun con precios que no ayudan, “los ingresos van a ser constantes”.

Proyección 2026: “camino mucho más estable” y estabilidad por lo menos hasta marzo

Para mirar lo que viene, Quintana separó el año en tramos. Primero, un período de relativa estabilidad asociado a la ausencia de riesgo electoral. “En los años que no hay elecciones ni de medio término ni de cambio de gobierno, el mercado transita por un camino mucho más estable, sin presiones”, afirmó. Y remarcó una salvedad: siempre puede aparecer un evento inesperado de origen externo. “Salvo el surgimiento de algún cisne negro”, advirtió, con referencia a shocks internacionales.

Aun con esa precaución, su proyección para el corto plazo fue clara: “no se ve en el corto plazo un cambio de tendencia”. Y dejó una ventana temporal concreta: “creo que va a operar con relativa estabilidad, por lo menos hasta marzo”. En su hoja de ruta, marzo es un mes bisagra por el ingreso de la cosecha gruesa: “en marzo ya empieza la colocación de la cosecha gruesa también”.

Además, mencionó que pueden sumarse dólares vinculados a proyectos aprobados por el régimen de incentivos: “hay dólares que tienen que entrar por los proyectos aprobados por el RIGI”. En ese marco, concluyó: “las proyecciones no son malas en ese sentido”.

Controles, dividendos y swap: sin cambios grandes en el primer semestre

Sobre el futuro de las restricciones cambiarias, Quintana fue prudente y evitó anticipar un desarme rápido. “Yo creo que todavía falta para eso”, respondió cuando le preguntaron por flexibilización o fin del control de cambios. Y precisó un plazo: “hasta bien entrado el primer semestre del año no veo una modificación sustantiva de los controles”.

En ese capítulo, también explicó por qué el posible giro de dividendos no sería un shock inmediato: muchas decisiones dependen de “asambleas” y aprobaciones societarias, por lo que el efecto podría verse más adelante. Y, frente a la hipótesis de que dividendos pendientes hayan sido “transferidos” a personas físicas para eludir restricciones, fue tajante: “La verdad que no me consta” que eso haya sucedido de manera mayoritaria.

Por último, habló del canal de financiamiento externo y del swap mencionado en la entrevista: “lo de Scott Benson ya se canceló”, dijo, y describió la naturaleza de esos acuerdos: “son préstamos contingentes” que se activan cuando resulta necesario. En ese contexto, dejó otra proyección temporal: “hasta mediados de año el mercado va a operar con relativa tranquilidad”.

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