4, abril, 2025
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Guerra comercial recargada de Donald Trump amenaza con dejar cara a la Argentina frente a socios comerciales

La controversial suba de aranceles a las importaciones anunciada Donald Trump ya provocó un tembladeral en los mercados globales y advertencias de la Organización Mundial de Comercio (OMC) sobre el daño que provocará al comercio global. El gobierno de Javier Milei ya inició negociaciones para que medio centenar de productos queden fuera del alcance de estas medidas, según pudo saber iProfesional.

El gobierno argentino viene realizando gestiones ante la administración norteamericana. El canciller Gerardo Werthein se reunió con el secretario de Comercio de los Estados Unidos, Howard Lutnick, y con el representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR), embajador Jamieson Greer.

Javier Milei negocia con Donald Trump para reducir a cero los aranceles a 50 productos

“Trabajo altamente productivo, gran entendimiento mutuo y optimismo para el futuro entre nuestras naciones”, publicó el ministro de relaciones exteriores en redes sociales. En principio, estas conversaciones habrían permitido liberar de aranceles a unos 50 productos, 45% quedarían sin cambios y el resto está sujeto a negociaciones”, trascendió de Cancillería.

Se señala que continúan negociando “con prioridad por pedido de Trump” la posibilidad de que el resto de los productos también sean liberados de aranceles, aunque en algunos casos se trata de bienes considerados “sensibles” como cítricos, dulces y biodiésel.

La aspiración de los representantes argentinos es llegar a eliminar los aranceles y en este sentido se están manteniendo conversaciones. Hasta el momento serían ocho las observaciones que hizo el gobierno republicano y que el presidente Milei ya dio la instrucción de resolver.

Milei participó en la American Patriots Gala en Mar-a-Lago, donde confirmó que su gobierno avanzará en la readecuación de la normativa argentina para reducir el impacto de los nuevos aranceles impuestos por Donald Trump. Según detalló, Argentina ya ha cumplido nueve de los 16 requisitos exigidos por Estados Unidos y continuará trabajando en la armonización de los aranceles sobre una canasta de 50 productos. Esta medida surge tras la reunión clave entre Werthein y Lutnick.

El viaje de Milei a Estados Unidos también tiene como objetivo fortalecer la relación con Washington en un contexto de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El gobierno argentino busca asegurar un nuevo desembolso de 20.000 millones de dólares y un adelanto de hasta el 75% de esos fondos, aunque aún no hay acuerdo definitivo con el organismo. La presencia del ministro de Economía, Luis Caputo, y otros funcionarios en la comitiva refleja la importancia de estos encuentros en la estrategia económica del país.

Durante su intervención en la gala, Milei destacó la recuperación económica de Argentina y afirmó que su administración seguirá adelante con su agenda de reformas para convertir al país en “el más libre del mundo”. También resaltó similitudes entre su política y la de Trump, enfatizando la necesidad de reducir trabas comerciales y fomentar el libre mercado.

Las exportaciones argentinas a los EE.UU. rondan los u$s6.500 millones anuales, según el especialista en comercio internacional Marcelo Elizondo. El principal rubro es “Combustibles y aceites minerales” con una participación de 27,5% en el total de los envíos (promedio de los últimos 20 años) según las cifras de Ricardo Delgado, titular de la consultora Analytica. Le siguen en importancia “Aluminio y sus manufacturas” -6,5%- y “Bebidas y líquidos alcohólicos” -5,3%-.

Alerta para el plan Caputo: socios comerciales de Argentina se abaratan

La suba de aranceles, que en el caso de la Argentina será del 10% -el mínimo de toda la larga lista de países afectados- podría provocar una depreciación del dólar frente a otras monedas.

Esto, advierten especialistas, podría desencadenar un mayor retraso cambiario en el país, justamente uno de los puntos que más se le cuestiona al programa económico de Luis Caputo.

Las miradas se posan sobre China y la respuesta que podría tener el gigante asiático. No solo pasaría por un incremento de aranceles para productos norteamericanos, sino que existe el temor a una devaluación del yuan que le permita a los fabricantes chinos mejorar su competitividad.

Pero no se trata de una decisión sencilla, ya que la magnitud del incremento arancelario para el ingreso de productos chinos a Estados Unidos es enorme. El arancel para las importaciones de ese origen se elevará al 34%.

Una depreciación del yuan abriría el juego para fuertes caídas de las monedas emergentes en relación con el dólar. Para la economía argentina el impacto sería significativo.

Si el tipo de cambio se mantuviera estable, esto implicaría una fuerte apreciación del real del peso.

La Argentina se volvería mucho menos competitiva, en un momento en el que se debate sobre el posible atraso del tipo de cambio oficial.

Si bien es prematuro saber cuál será el próximo paso de esta guerra comercial, no es ilógico poner la mirada sobre el impacto sobre el comportamiento de las monedas de países emergentes. En principio, parece difícil que nada ocurra luego de una decisión que genera un impacto global en el comercio.

La política de aranceles recíprocos también le pega a todas las exportaciones argentinas a Estados Unidos, ya que se definió un nivel de 10% aunque podría ser mayor dependiendo el producto. Para Brasil y el resto de Sudamérica se estipuló el mismo nivel.

Esto afectará las ventas de aluminio, acero, aceite de soja y otros derivados de la agricultura.

Según el economista Agustín Etchebarne, de la Fundación Libertad y Progreso, se trata de “la mayor guerra comercial desde la década de 1930. Esto provocará un cimbronazo en los mercados y afectará a los bonos argentinos, aumentando el riesgo país. A la larga estimo que irá negociando con cada país, pero vamos a tener que atravesar el sacudón”. Este jueves, el riesgo país quedó a tiro de los 900 puntos.

La contrapartida de la debilidad de las monedas ante la ofensiva de Trump es el oro, que se consolida como el gran activo de refugio en medio de la crisis, superando ya los 3.200 dólares la onza.

El metal precioso es el gran ganador en lo que va del 2025. Incluso el Bitcoin también sintió el cimbronazo y se viene moviendo en paralelo con la evolución de otros activos de riesgo. Tras el anuncio de Trump, la principal criptomoneda cayó a la zona de los u$s 82.000.

Una guerra comercial a escala mundial

Miguel Ponce, economista especializado en comercio exterior, se está frente a una “guerra comercial ya declarada”. 

Dijo que el mundo transita hacia una “depresión global que ya nadie duda en términos comerciales y económicos va a ser un impacto mayor a lo que tuvimos en pandemia”.

“Y el debate es si va a superar aquella gran depresión mundial que fue en los años 30. Lo de ayer fue impactante, pero se está esperando cuál va a ser la respuesta de los países y de las regiones que se sienten más afectadas con esta decisión del presidente Donald Trump”, dijo.

Las medidas de protección arancelaria pusieron en pie de guerra a exportadores industriales argentinos, temerosos de perder semejante mercado. Sin embargo, el problema de fondo para las exportaciones industriales y algunas producciones regionales no es ese sino la pérdida de competitividad derivada de la política libertaria, de retraso del tipo de cambio oficial respecto de la evolución de los costos internos, para sostener su objetivo de desinflación en pesos a cambio de superinflación en dólares, según analistas.

Con esta política los costos internos suben por el ascensor mientras el tipo de cambio va por la escalera. Las dificultades de la industria para exportar son de vieja data en nuestro país y tienen que ver con la Estructura Productiva Desequilibrada (EPD), con un sector agropecuario de mayor productividad relativa, en parte derivada de sus ventajas competitivas naturales, y un sector industrial de desarrollo tardío con respecto a los países centrales. El sector industrial en muchos casos no aprovechó las buenas etapas para invertir a gran escala.

Según el economista Daniel Novak, de la Universidad Arturo Jauretche, en el primer año del gobierno de Milei el índice de precios mayoristas al productor (IPP), que es una medida del costo de los insumos de producción, aumentó 63% en 2024, y el índice de salarios registrados, que es una medida del costo salarial de las empresas formales, subió 145% en el mismo lapso.

Suponiendo que el costo de las empresas industriales se componga de 80% de insumos y 20% de salarios, el aumento del costo de producción de esas empresas habría sido de casi el 80% el año pasado, calculó Novak.

En ese mismo lapso el tipo de cambio oficial (TCO), que es el que se aplica para liquidar exportaciones y pagar importaciones, aumentó sólo 27,5%, con lo cual el incremento en términos reales de los costos de producción habría sido de no menos del 40%, comparando ingresos en dólares con costos en pesos, lo cual se come toda la rentabilidad empresarial, transformándola en pérdida.

“Si una empresa produce un bien exportable que tiene un precio internacional de 100 dólares, en diciembre último recibió en 102.000 pesos al tipo de cambio oficial del dólar, mientras en diciembre 2023 esa conversión le brindaba 80.000 pesos después de la mega devaluación, es decir que en pesos mejoró su ingreso 27,5%”, señaló.

Indicó que “la política cambiaria actual, orientada a consolidar el proceso de desinflación en pesos, en lugar de incentivar exportaciones para resolver la carencia de divisas, lo que hace es desincentivarlas grotescamente a través de un brutal proceso de inflación en dólares de los costos internos que no solo volatilizan la rentabilidad empresarial, sino que la transforman en pérdida real que destruye el negocio de exportar”.

El economista explicó que un “proceso completo de reconfiguración competitiva lleva años y acá estamos viendo que el retraso cambiario no da tiempo más que para perder plata a más del 12% anual sobre el capital de trabajo de las empresas o perder los mercados externos ganados con tanto esfuerzo, sin contar con que las otras alternativas, de persistir esta situación, implicarían menor actividad económica interna y mayor desocupación”.

Pero otros expertos también señalan que la industria se acostumbró al proteccionismo durante dos décadas de gobiernos kirchneristas y no pensó a futuro realizando inversiones y mejorando la competitividad.

En este escenario, la directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, alertó sobre el impacto negativo de las medidas de Trump.

Manifestó preocupación por el deterioro del comercio mundial y el riesgo de una guerra arancelaria intensificada. En paralelo, la Unión Europea anunció medidas de represalia contra bienes y servicios estadounidenses, aumentando las tensiones comerciales.

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