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“Mi papá, mi papá!”: el llamado sin respuesta de la nena del docente fusilado por un policía y el gesto de Catupecu Machu

O. cumplió 3 años el 29 de diciembre y no para de pedir: “¡Mi papá, mi papá!”. A Cristian Pereyra (39) lo asesinaron el domingo 15 de marzo para robarle un Chevrolet Corsa modelo 2008. Lo peor de todo es que el tirador fue un policía bonaerense, Matías Vizgarra Riveros (23), quien después de pegarle cinco balazos se fue a su trabajo en la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI).

La víctima vivía en Virrey del Pino, La Matanza, distrito donde se desempeñaba como docente en dos escuelas técnicas: la 8 y la 10. Como no llegaba a fin de mes, arrancó como chofer de la aplicación de viajes DiDi. En mayo se le vencía el alquiler de la casa y necesitaba dinero para renovar.

“Kity” era el mayor. Sus hermanas gemelas, de 33 años, también ejercen la misma profesión: Victoria es profesora de Historia y Brenda es maestra de educación primaria.

Estaba separado y había acordado una tenencia compartida por la hija, que la madrugada del horror se había quedado con sus abuelos paternos, José (63) y Carmen (59).

¿Dónde está mi papá?“, preguntaba la nena esa misma mañana. En el baúl del Corsa que le robaron al hombre y abandonaron en Ciudad Evita encontraron varios objetos que eran de ella: su mochila, una patacleta y una sillita.

Cristian había ido a ver su banda favorita, Catupecu Machu, el fin de semana anterior, a la ciudad de Rosario. Su líder, Fernando Ruiz Díaz, lo conocía y siempre accedía gustoso a las fotos.

El músico subió un par de historias en su cuenta de Instagram. En la primera escribió: “Me acabo de enterar de esta triste pérdida de un catupequero de alma, un alma hermosa. De hecho vino a Rosario a ese hermoso encuentro entre Massacre y Catupecu hace unos días. Esperemos se esclarezca por la paz de su familia. Vuela alto Cristian“.

Victoria le cuenta a Clarín que sus papás “se emocionaron mucho, se pusieron a llorar” con el posteo de Ruiz Díaz. “Le mandaron un mensaje, no sé si le llegó o no”, afirma.

“Le agradecieron y le decían que nos terminamos aprendiendo todas las canciones porque Cristian todo el tiempo estaba con Catupecu y nos hicimos fanáticos todos. Y sí, se emocionaron mucho por la muestra de cariño, de respeto , de Fer. Yo creo que entiende nuestro dolor porque él ha perdido a sus hermanos”, añade.

Y se emociona hasta las lágrimas cuando fueron los tres juntos al recital en The Roxy, el año pasado, “estuvimos en el pogo, nos abrazó y nos dijo que nos amaba”. Ese momento se daba particularmente en la canción “Dale“.

La familia de Cristian todavía no entiende por qué la saña del policía para matarlo cuando estaban los dos debajo del vehículo, en el cruce de la autopista Presidente Perón y la ruta nacional 3. Era corpulento, de casi 1,90 y 100 kilos.

“Calzaba casi 50, era alto, pero a la vez vos lo veías, esa cara de bueno, no sé como explicarte, como que no daba esa sensación de intimidación porque ya te hablaba y te dabas cuenta de que era amigable. O siempre con una sonrisa o con una palabra buena”, dice su hermana.

Victoria se lamenta que “es terrible pensar que quienes nos tienen que cuidar al final terminan cayendo en la delincuencia, pero no solo en delincuencia, sino en tomar la vida de una persona inocente que solamente se estaba ganando el mango para poder pagar el alquiler y poder darle una mejor calidad de vida a su hija”

Vizgarra Riveros solo se llevó el auto de la víctima, al que abandonó a poco más de 10 cuadras de la base de la UTOI en Puente 12.

“Me sacaron a mi hermano de una manera muy feroz, muy sanguinaria. No hubo ningún tipo de piedad. Porque si vos querés robar el auto, es algo material. No me importa. Llevátelo. Pero no me saques a mi hermano, que él tiene toda una vida por delante. Una hija de tres años”, sostiene.

El acusado había egresado el 26 de abril de 2021 de la Escuela de Policía “Juan Vucetich”, sede Coronel Julio S. Dantas, en Camino Centenario, en Berazategui, cerca del Parque Pereyra Iraola. Sus compañeros le habían puesto “El cocinero”, por el supuesto parecido con el personaje de Cuba Gooding Jr. en la película Hombres de Honor (2000).

Victoria agrega: “Yo cuestiono a la institución policial porque cómo puede ser que se reciban tan rápido los policías. ¿No hacen exámenes que verifiquen cómo está uno mentalmente?”.

En la escena del crimen había cinco vainas servidas. En el cargador de la pistola reglamentaria del sospechoso quedaban ocho cartuchos (lleva un total de 13). Además, la marca y el modelo de ambos eran idénticas. Ante el fiscal Adrián Arribas, de la Unidad Temática de Homicidios de La Matanza, se negó a declarar.

El sábado a la mañana, se le había roto el auto al papá de Cristian, quien había ido a comprarle un repuesto. Se lo iba a arreglar el domingo o lunes. También estaba preparando un Fiat 128 porque era fanático de los fierros y siempre iba al picódromo.

Mientras O. pregunta por su papá, la familia también tiene un interrogante que los desvela: “Queremos entender qué es lo que sucedió. O sea, esto a mí no me va a devolver a mi hermano. Pero entender por qué”.

EMJ

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