Un reciente reporte señala que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE, por sus siglas en inglés) detuvo a decenas de refugiados en Minnesota y los envió a Texas. Los arrestados ahora enfrentan las consecuencias de una nueva orden de Trump que impacta en aquellos que no tramitaron su residencia permanente a tiempo.
Según informó The New York Times, la agencia federal arrestó en los últimos días a docenas de refugiados previamente examinados en Minnesota y reubicó a muchos de ellos a centros de detención en Texas.
De acuerdo con los abogados y defensores de los derechos de los inmigrantes, en diálogo con el medio citado, los arrestados, que son principalmente de Somalia e incluyen niños, ya habían superado los controles de seguridad antes de ser admitidos en Estados Unidos.
Michele Garnett McKenzie, directora ejecutiva de Advocates for Human Rights en Minneapolis, explicó y estimó que al menos 100 personas habían sido detenidas. “Está sucediendo muy rápido. Está devastando a la comunidad”, añadió.
El medio destaca que estas detenciones se producen tras el anuncio de que la administración Trump “reexaminaría miles de casos de refugiados mediante nuevas verificaciones de antecedentes”, y se centraría en las personas que aún no han obtenido la tarjeta de residencia después de llegar a Estados Unidos.
Sin embargo, advierten que ese anuncio, realizado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) y el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. (Uscis, por sus siglas en inglés), “no mencionaba que los refugiados serían arrestados y trasladados a centros de detención de inmigrantes”.
El pasado 9 de enero, las agencias informaron del lanzamiento de la Operación Parris en Minnesota, que tendría un enfoque inicial centrado en los 5600 refugiados del estado que aún no han obtenido la green card.
Con las nuevas directrices, los adjudicadores realizarán verificaciones exhaustivas de antecedentes, reentrevistas y evaluaciones de mérito de las solicitudes.
The New York Times indica que los detenidos, como todas las personas admitidas a través del Programa de Refugiados de Estados Unidos de 1980, ingresaron legalmente y se sometieron a un riguroso proceso de verificación en el extranjero por parte de las agencias gubernamentales.
Entre los requisitos para recibir la protección, los solicitantes deben demostrar que tienen un temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, opinión política, nacionalidad o pertenencia a un grupo particular.
Una vez admitidos en EE.UU., los refugiados deben solicitar la tarjeta de residencia permanente en el plazo de un año, pero explican que, en ocasiones, han retrasado este trámite debido a los costos y la burocracia; sin embargo, nunca han sido arrestados ni amenazados con la deportación.
Tracy Roy, directora legal del Centro de Derecho de Inmigración de Minnesota, precisó al medio: “Esto nunca ha sucedido: que llegues como refugiado y que, al día 366, si aún no tienes la tarjeta de residencia, seas deportable”.
Añadió que ninguno de los casos sobre los que la habían contactado involucraba a un refugiado que hubiera cometido un delito, salvo infracciones de tránsito.
Este martes 13 de enero, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, anunció la terminación del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) de Somalia. En el aviso oficial, en el Registro Federal, precisan que queda finalizado a partir de las 11.59 hs (hora local) del martes 17 de marzo de 2026.
El DHS estima que existen 1082 beneficiarios aprobados bajo la designación, quienes ahora se quedarán sin la protección, lo que los deja al borde de la deportación, si no han conseguido otro alivio migratorio, como el asilo.
La agencia también señaló que los somalíes que no cuentan con un estatus legal, aparte del TPS, que les permita permanecer en Estados Unidos, deben usar la aplicación móvil CBP Home de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza para autodeportarse e informar su salida de EE.UU.
