16, enero, 2026
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La virgen de la tosquera combina lo fantástico con el despertar sexual adolescente

La virgen de la tosquera tiene la particularidad de unir como dos universos que suelen correr por lo general en paralelo: el del cine fantástico y el del circuito de festivales (como el de Sundance, o el de Sitges). Y todo esto se da porque se basa en dos relatos de Mariana Enriquez, una autora reconocida tanto en el ámbito editorial, cultural y cinéfilo.

Pero nada de esto llevaría a un buen resultado si la película de Laura Casabé estrenada esta semana no fuera inquietante, no estuviera bien construida y no atrapara desde la primera imagen hasta la última.

Natalia es Dolores Oliverio, un rostro para tener en cuenta. Fotos BF Paris

Adaptando a Mariana Enriquez

Sobre un guion que escribió Benjamín Naishtat, el director de Rojo y Puan, que a su vez se basó en dos relatos que están en el libro de Enriquez Los peligros de fumar en la cama, la película es un coming of age que transcurre en el conurbano, a poco de los estallidos de diciembre del 2001.

Natalia (Dolores Oliverio, un rostro para tener en cuenta) vive con su abuela Rita (la actriz española Luisa Merelas) porque sus padres se fueron y la dejaron semi abandonada. Natalia, que tiene dos grandes amigas (Candela Flores e Isabel Bracamonte) suspira por Diego (Agustín Sosa), con quien tuvo algo en el viaje de egresados a Bariloche.

Lo fantástico, más que lo horrorífico, es lo que prima en la película, que pasó por Sundance y Sitges.

El tema es que Diego entabló una relación que nació por un chat -recordemos: es a comienzos de siglo- con Silvia (Fernanda Echevarría), que es algo mayor que ellos, que tiene más calle, que vive en la Capital y dice conocer el mundo.

La cosa es que Diego termina más enganchado con Silvia que con Natalia. Y habrá que ver cuáles son las reacciones de esta última.

El elemento fantástico

Y allí es donde entra a jugar el elemento fantástico, un poco a lo Carrie, de Stephen King, cuya traslación al cine este año cumple exactos 50 años. Y también con un cartonero…

Nati y sus amigas. Lo peor es que una le confiesa que quiere acostarse con el chico del que ella está enamorada.

Hay muchos elementos que llevan a que La virgen de la tosquera (una tosquera es, en pocas palabras, un pozo, una cantera de aguas artificiales, donde se desarrolla parte importante del filme) termine atrapando al espectador. Un poco por la relación entre los adolescentes, que nunca parece ficticia y sí orgánicamente genuina. Otro tanto por la naturalidad de los diálogos, y hasta las escenas que tienen que ver con el despertar sexual (Natalia no es la única virgen del grupo).

Los acontecimientos de diciembre del 2001 sirven más de trasfondo que de otra cosa, con los personajes adultos (entre ellos, una participación de Dady Brieva) entrando y saliendo de la trama, porque lo importante es eso: cómo la frustración y cierta hostilidad entre las chicas adolescentes irá in crescendo, hasta desembocar en un final no tan anunciado.

Casabé, la directora de Los que vuelven, supo apropiarse del universo de la autora argentina que hoy vive en una isla de Tasmania. Por eso construyó una película de autor, propia, a partir de un género como el del horror fantástico -no hay aquí nada de gore, ni nada demasiado explícito-, que termina como comienza: a lo grande.

“La virgen de la tosquera”

Muy buena

Thriller. Argentina / México. 93’, SAM 16. De: Laura Casabé. Con: Dolores Oliveiro, Isabel Bracamonte, Candela Flores, Dady Brieva. Salas: Hoyts Abasto y Unicenter, Cinépolis Recoleta, Pilar, Avellaneda y Luján, Showcase Belgrano y Quilmes.

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